SA…N…GRADO.
Cuando Rafael Medina puso el balón dos metros lejos del palo izquierdo de Bernal, la grandeza del más grande se derrumbaba en el Olímpico, convirtiendo aquel verano del 2004, en uno de los más tristes, pero esperanzadores para los seguidores de las Chivas. El holandés que comandaba a la escuadra tapatía le dejó el lugar a una de las figuras más emblemáticas de los rojiblancos. Decirle “maestro” siempre ha quedado corto para el tamaño del jugador limpio, técnico e inteligente como lo fue Galindo. El hijo postizo del Guadalajara, nacido en Zacatecas tomaba el control de la dirección y se convertía en el líder de un equipo que desde que llego el magnate de Vergara, sólo ha desmantelado y comercializado al Club Deportivo, sin importar que en cada desplegado hunda más el honor de tan grande afición. El año cerró con la derrota más dolorosa que puede tener la tradición Chiva, los rojinegros del Atlas le vacunaron la pócima del ridículo, de nuevo penales fallados y de orgullo lastimado; hasta los cuartos se llegó. El 2005 despertó el sueño libertador de todo un continente, un gol ilegítimo del Bofo en el Interdiga, ponía a las Chivas en la repesca de tan prestigiado torneo. Las batallas con puro mexicano hacían que la afición se dividiera en dos latidos distintos, uno para el tricolor y su paso en tierras teutonas, y ese rebaño nacional que con tanta baja, hacía la hombrada en la Bombonera después de dar el mejor partido de un equipo mexicano en un torneo internacional, arrollando al mejor de todo el continente, el Boca Juniors. El torneo local por falta de nómina y por tanto saqueo de la plantilla, quedó en segundo término. La esperanza seguía en pie, con un proyecto que es base de la selección, que trabaja en contra de la mala regularización de tanto foráneo que juega en el balompié azteca. Pero la sequía sigue, el año entrante es el centenario y se debe festejar, pero no se qué. Hoy el rebaño sa…n…grado no hace más que dar pena, los proyectos de internacionalizar al equipo con un bigotón hablador, no producen otra cosa mas que extrañar al “maestro”. El tiempo se viene encima, no dejará pausa para esperar al dueño de Omnilife a que actúe y deje de escribir en el Record. El año entrante no podrá ser igual que está mediocridad, no se deberá permitir por orgullo, por tradición y por fortaleza de las costumbres de las pocas religiones patriotas que quedan de pie. Las Chivas deberán replantear las cosas, volver a poner en la mesa los objetivos y no dejar que el americanismo, el cruzasulismo, pumismo se adueñen de los triunfos que en gran parte pertenecen a estos colores, a esta institución. Sólo sería bueno recordar que somos leyenda del fútbol mexicano.
ENRIQUE BEAS PANTOJA
La Barra90.9 Sábados 10 a.m.
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